Una exploración tridimensional del triángulo equilátero y la mecánica del vórtice, este collar se estructura sobre el principio de la simetría absoluta. La pieza se construye en bajorrelieves y capas concéntricas que convergen hacia su núcleo, creando un juego sutil de luz y sombra que otorga profundidad, ritmo y dinamismo visual al pecho.
Su presencia es al mismo tiempo escultural y sobria. La rigidez de los ángulos perfectos de sesenta grados se suaviza mediante el rigor de la ejecución manual, transformando un símbolo geométrico ancestral en un adorno contemporáneo de fuerte peso conceptual, concebido para actuar como un punto focal de alineación y centralidad en la composición visual.
El acabado satinado realza los contornos precisos y la transición suave entre los planos de la escultura. Suspendido de forma fluida por un cordón de caída estructurada y un refinado remate metálico, el collar trasciende la función de accesorio: es una síntesis vestible de arquitectura, arte y equilibrio formal.
