Una investigación tridimensional sobre la eficiencia estructural de la naturaleza y la geometría de los Sólidos Platónicos, este collar articula el hexágono como símbolo de orden y cohesión material. Sus líneas entrelazadas proyectan la ilusión de un cubo tridimensional en el plano, creando una perspectiva envolvente que juega con la percepción de volumen, profundidad y arquitectura en el pecho.
La sobriedad de los ángulos hexagonales cobra vida en el contraste entre el rigor del diseño técnico y la organicidad del acabado manual. La construcción en relieves precisos transforma la pieza en un manifiesto geométrico contemporáneo: un punto de anclaje estético y alineación visual de fuerte presencia conceptual.
La superficie de tacto satinado revela las matices sutiles de la madera noble rescatada, integrando textura y memoria material a la pieza. Suspendido por un cordón de caída estructurada y rematado por discretas conteras metálicas, el collar trasciende el adorno funcional: es una síntesis vestible entre geometría sagrada, tridimensionalidad y arte conceptual.
