Una investigación sobre la génesis formal y la matriz embrionaria de la geometría sagrada, este collar articula la Semilla de la Vida como la estructura primordial de la creación. La superposición rigurosa de sus siete círculos fundamentales establece una simetría radiante, generando un juego de intersecciones y ventanas de luz que convergen hacia el núcleo de la pieza con ligereza y equilibrio absoluto.
La delicadeza del arreglo circular cobra peso y presencia en el contraste entre la exactitud matemática del trazo y la corporalidad de la madera esculpida. La construcción en relieves calados y contornos fluidos transforma la pieza en un estudio contemporáneo sobre la potencialidad y el origen: un manifiesto de armonía centralizada y sofisticación visual de fuerte presencia conceptual.
La superficie de tacto satinado destaca las sutilezas de tono y las vetas irrepetibles de la madera noble rescatada, impregnando la obra de memoria y densidad material. Suspendido por un cordón de caída estructurada y rematado por discretas conteras metálicas, el collar trasciende el adorno funcional: es una síntesis vestible entre geometría sagrada, arquitectura conceptual y arte autoral.
